{"id":1276,"date":"2014-09-02T21:53:49","date_gmt":"2014-09-02T21:53:49","guid":{"rendered":"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/?p=1276"},"modified":"2015-11-25T22:43:46","modified_gmt":"2015-11-25T22:43:46","slug":"elpecadodelas5bocas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/en\/elpecadodelas5bocas\/","title":{"rendered":"EL PECADO DE LAS 5 BOCAS"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_1278\" style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4263.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1278\" class=\"wp-image-1278 size-large\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4263-1024x575.jpg\" alt=\"IMG_4263\" width=\"800\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4263-1024x575.jpg 1024w, https:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4263-300x168.jpg 300w, https:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4263-250x140.jpg 250w, https:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4263-150x84.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1278\" class=\"wp-caption-text\">Johnny, propietario de la venta de fritos en 5 Bocas. Fotos: Diana Rivera.<\/p><\/div>\n<h6>\u00a0Fotograf\u00edas y texto. Diana Rivera P. 2014<\/h6>\n<h5>El bu\u00f1uelito de frijol se frita en aceite a temperatura media. De 7 libras de frijol cabecita negra, salen 120 bu\u00f1uelitos \u00bfC\u00f3mo se hacen? muy sencillo: despu\u00e9s de limpiar cada frijol y quitarle su c\u00e1scara, queda un mazacote de harina a la que se le agregan dos huevos para suavizarla, bicarbonato, que cumple la misma funci\u00f3n de la levadura y un poco de sal, para darle el toque final.<\/h5>\n<h5>Para hacer una carima\u00f1ola hay que moler la yuca y agregarle buen queso coste\u00f1o, carne o pollo desmechado en justa proporci\u00f3n, para que la carima\u00f1ola quede con su sabor y forma tradicional, se frita en manteca hirviendo hasta que tome su color dorado por fuera, y por dentro quede suave y caliente, lista para pegarle el primer mordisco.<\/h5>\n<h5><!--more--><\/h5>\n<h5>La arepa de huevo tiene una preparaci\u00f3n m\u00e1s particular, una vez se tiene la masa en forma de arepa se lanza directo al burbujeante aceite que brota de la paila, se esperan unos minutos para sacarlas. Cuando ya est\u00e1n en su punto, se les hace una peque\u00f1a abertura, que permite introducir r\u00e1pidamente el huevo con una pizca de sal y nuevamente se arrojan de clavado al sart\u00e9n hasta que el huevo se frite dentro de la arepa.<\/h5>\n<h5>Tambi\u00e9n existe dentro de este mundo del frito la papa rellena, en realidad no es en el sentido literal una papa rellena, su nombre se refiere m\u00e1s a la masa que se usa para hacerlas y tambi\u00e9n a su forma de papa algo deforme, de color tostado y crocante, que al morderla brota un relleno de carne o pollo desmechado, combinado con el saz\u00f3n adecuado.<\/h5>\n<h5>De las empanadas de carne, pollo o queso no podr\u00eda uno olvidar el \u00faltimo mordisco crujiente que todos esperan darle para su estocada final, acompa\u00f1ado de aj\u00ed, suero u otra salsa que se tenga a la mano.<\/h5>\n<h5>Y para mitigar las consecuencias y calmar la sed despu\u00e9s de una alimentaci\u00f3n \u00a1TAN BALANCEADA! no puede faltar el jugo de corozo o el agua de ma\u00edz, que se toman de un sorbo por el pitillo que atraviesa esa bolsa de pl\u00e1stico larga y delgada, en que usualmente se entregan las bebidas; estas no s\u00f3lo ayudan a refrescar cualquier garganta sedienta, permiten el desarrollo de los tejidos mediante las vitaminas A, C y E; tienen propiedades antioxidantes, efectos terap\u00e9uticos para enfermedades como el c\u00e1ncer; ayudan a eliminar los l\u00edquidos del organismo, generar perdida de peso, limpiar los ri\u00f1ones y disminuir la tensi\u00f3n arterial.<\/h5>\n<h5>Este es el men\u00fa que Johnny Campbell, porte\u00f1o, de abuelo italiano, nacido hace 50 a\u00f1os, padre de 2 hijos y con m\u00e1s de 35 a\u00f1os de experiencia en el gremio de los fritos, ofrece desde hace 7 a\u00f1os en <strong><em>Cinco Bocas<\/em><\/strong>, (Carrera 5ta Nro. 6 \u2013 48), lugar reconocido en el municipio de Puerto Colombia por ser el punto de encuentro de cinco calles y adem\u00e1s, tener uno de los negocios m\u00e1s fruct\u00edferos del frito de los alrededores. Sin un nombre propio, Johnny ha logrado introducir su negocio al paisaje cotidiano que puede uno encontrar al sentarse por el parque La Madre, atravesar el colegio Mar\u00eda Mancilla o simplemente caminar por los alrededores, luego de las cuatro de la tarde. Recuerda que al decidir iniciar tan osada labor, todo era monte y no exist\u00eda casi ninguna de las tiendas que en la actualidad se encuentran. Una tarde se sent\u00f3 en la esquina de una de las cinco calles y al darse cuenta que el \u00fanico negocio que ofrec\u00eda el servicio de venta de fritos, no era tan condescendiente con el bolsillo de los clientes, ni con su paladar, pens\u00f3 en poner un lugar en donde se vendieran fritos a un precio c\u00f3modo y de buena calidad para la comunidad.<\/h5>\n<h5>Fue entonces cuando le propuso a cinco personas montar una sociedad, al no encontrar ning\u00fan tipo de apoyo, opt\u00f3 por pedir prestado a un cobra diario para su primera inversi\u00f3n y con cincuenta mil pesos en el bolsillo se propuso limpiar el lugar, poner una mesa y traer carb\u00f3n para darle fuego a una paila grande y empezar a fritar. Ese primer d\u00eda, recuerda \u00e9l, todos los vecinos lo ayudaron a acomodarse, con los nervios de quien se lanza al vac\u00edo de emprender la acci\u00f3n de una idea o un sue\u00f1o, con las ganas de trabajar y con la astucia para sobrevivir en el mundo de los fritos, conquistada durante tantos a\u00f1os, logr\u00f3 vender ciento ochenta mil pesos y hacerse una clientela desde entonces \u201cb\u00e1rbara\u201d.<\/h5>\n<h5>A partir de ese momento Johnny ha trabajado jornadas continuas sin descanso alguno, empieza a fritar desde las cuatro hasta las once de la ma\u00f1ana en el local donde tiene la cocina y todo el inventario del negocio, (carrera 5ta Nro. 7-19 frente al parque La Madre), sale a su casa, almuerza, toma energ\u00edas y a las tres de la tarde vuelve a empezar su jornada organizando en el centro de las <em>Cinco Bocas<\/em> la estufa, que ahora es de gas, las sillas, las vitrinas donde pone los fritos y los recipientes con las mezclas listas para empezar a fritar desde las cuatro hasta las once de la noche, e incluso m\u00e1s. En el vocabulario de Johnny la palabra vacaciones no existe y no es por falta de oportunidades, es su consagraci\u00f3n no hacia la plata, ni al poder, ni a un estatus, si no a un servicio que se ve en la obligaci\u00f3n de prestar a una clientela que espera diariamente un producto de buena calidad.<\/h5>\n<h5>Desde las cuatro en punto, hora en que llegu\u00e9 a observar c\u00f3mo era un d\u00eda de trabajo all\u00ed en <em>Cinco Bocas<\/em>, la fila de personas esperando a que este hombre entrara en acci\u00f3n puntualmente, como lo ha venido haciendo hace siete a\u00f1os, era exorbitante. Una vez se lav\u00f3 las manos y puso las primeras carima\u00f1olas, no pararon de llegar las personas a hacer la inversi\u00f3n. En medio de la jovialidad del due\u00f1o y la camarader\u00eda de los trabajadores con la clientela, estos se sentaban a comerse su bocadito de grasa acompa\u00f1ado de jugo y de alg\u00fan programa de Telecaribe que se ve\u00eda desde un peque\u00f1o televisor cerca a la estufa. R\u00e1pidamente mientras \u00e9l fritaba, atend\u00eda y recog\u00eda el dinero, lo primero que se despach\u00f3 fueron los bu\u00f1uelitos y la arepa dulce, luego poco a poco fueron perdi\u00e9ndose en los mordiscos de los que llegaban con su est\u00f3mago vac\u00edo la arepa de huevo, la papa rellena, las empanaditas y la carima\u00f1ola que tambi\u00e9n tienen su clientela fija.<\/h5>\n<h5>Mientras me iba mostrando c\u00f3mo se fritaba y se atend\u00eda al mismo tiempo, en medio de la informalidad de estar compartiendo en la mitad de la calle un escenario predilecto de los habitantes de Puerto Colombia en las horas de la tarde, Johnny solo se re\u00eda de la cantidad de fritos tan impresionantes que vende durante el d\u00eda y adem\u00e1s me permit\u00eda entender que el \u00e9xito de su labor hab\u00eda sido crear un espacio sin m\u00e1s pretensi\u00f3n, que brindar algo t\u00edpico de la gastronom\u00eda coste\u00f1a, mientras se conversa y descansa del traj\u00edn diario. Por esto, no son solo los porte\u00f1os que se sientan o se quedan parados a comerse su buena cantidad, son tambi\u00e9n aquellos que uno se encuentra sentados en el bordillo del parque que vienen a diario desde Barranquilla, como los ciclistas los jueves en la noche, o de otras partes del pa\u00eds que en un fin de semana, luego de un d\u00eda de playa o de caminar viendo el atardecer en el mar, hacen su \u00faltima parada dej\u00e1ndose atrapar por la tentaci\u00f3n de alguna de las calles de las Cinco Bocas.<\/h5>\n<h5>Y no es solo all\u00ed donde el negocio de Johnny ha llegado, durante las ma\u00f1anas reparte al colegio Sim\u00f3n Bol\u00edvar entre 180 y 200 fritos, le vende a un se\u00f1or 80 fritos a precio c\u00f3modo para que pueda revenderlos durante el d\u00eda; a otros j\u00f3venes les da la cantidad que ellos piden a un precio mayorista para vender en Salgar y Barranquilla, adem\u00e1s de su especialidad que son los pedidos de picadas entre ochocientos y mil fritos para diferentes eventos. Estos clientes lo buscan con antelaci\u00f3n por su constante entrega y por el apoyo que consiguen en \u00e9l como trabajador, aun estando hasta el cuello de trabajo intenta hacer lo posible para estar siempre dispuesto a atenderlos y preparado para cumplir con su cometido: entregar a tiempo el pedido.<\/h5>\n<h5>Pero como detr\u00e1s de toda empresa que se empieza a construir, son muchas las manos que se encuentran all\u00ed en tan excelente negocio. No solo esta Johnny, \u00e9l es la cabeza de una nomina de 15 trabajadores a los que trata como parte de su familia, considera que as\u00ed se portar\u00e1n a la altura y rendir\u00e1n en el trabajo; les da el desayuno, el almuerzo y las picadas de frito, por supuesto. \u201cEllos son c\u00f3modos, no comen cualquier cosa pero los intento complacer, hasta que me vuelan la checa de vez en cuando\u201d, me comenta en un tono burl\u00f3n, mientras frita lo de la venta del d\u00eda; los ha preparado para vender, fritar y atender en cualquier eventualidad, aunque no deja ni un instante el negocio. Sin su ojo supervisor ha sabido construir un entorno de fraternidad, transmiti\u00e9ndoles valores positivos, reflejados en el trabajo que hacen una vez empiezan amasando cada ingrediente hasta transformarlo en un frito.<\/h5>\n<h5>Hoy, luego de varios a\u00f1os, entre semana su venta diaria es de quinientos a ochocientos mil pesos y los fines de semana oscilan entre ochocientos y un mill\u00f3n de pesos, de donde saca diariamente una inversi\u00f3n aproximada de doce a quince libras de queso, un bulto de papa, un bulto de ma\u00edz, cuatro libras de carne y el resto de ingredientes que se necesita para dar abasto con la gran cantidad de fritos que vende. Para llegar a esto dur\u00f3 35 a\u00f1os trabajando con su mama en un negocio familiar de fritos que a\u00fan tiene en el barrio Norte. All\u00ed aprendi\u00f3 todos los secretos que se deben saber en el negocio como due\u00f1o y como trabajador, sal\u00eda a vender los fritos, que la mam\u00e1 hac\u00eda, por todo el pueblo y no le daba pena \u201ccomo ahora a la mayor\u00eda de muchachos\u201d dice \u00e9l. Hizo un curso de reposter\u00eda instruy\u00e9ndose en la importancia de la calidad de los ingredientes y sobre todo, a trav\u00e9s de la escuela de la vida se dio cuenta que \u201cel frito tiene su tumbao\u201d dentro de la clientela y hay que complacerla como se debe, con su dosis diaria que rompa con toda ley nutricional y los lleve a cometer el pecado de las <em>Cinco Bocas.<\/em><\/h5>\n<h5>Luego de tanto camino recorrido, considero que Johnny est\u00e1 listo para dar el siguiente paso: formalizarse, organizar una sede propia (adem\u00e1s de su punto en <em>Cinco Bocas<\/em>) donde tenga la capacidad de tener un lugar apropiado para cocinar, guardar su inventario y atender a los clientes mayoristas; esto le permitir\u00e1 seguir instruyendo a un gran n\u00famero de personas que vienen detr\u00e1s de \u00e9l interesados en continuar en la carrera de una de la comidas tradicionales del Caribe colombiano. As\u00ed que, si la casualidad o la decisi\u00f3n lo llevan a comerse su buena dosis de frito, acompa\u00f1ada de un delicioso jugo para equilibrar el desliz, no dude ni un segundo en que no hay mejor lugar para guardar el secreto que en Cinco Bocas, all\u00ed donde la cruz de mayo, desde lo alto del cerro Cupino, con su fuerza de tradici\u00f3n legendaria est\u00e1 aguardando pacientemente para perdonarle tan inocente pecado.<\/h5>\n<p><a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4268.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1279\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4268-150x150.jpg\" alt=\"IMG_4268\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4234.jpg\"> <img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1277\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4234-150x150.jpg\" alt=\"IMG_4234\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4224.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1282\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4224-150x150.jpg\" alt=\"IMG_4224\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a> <a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4283.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1283\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4283-150x150.jpg\" alt=\"IMG_4283\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4238.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1285\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4238-150x150.jpg\" alt=\"IMG_4238\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<h6><a href=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4288.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1284\" src=\"http:\/\/fundacionpuertocolombia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/IMG_4288-150x150.jpg\" alt=\"IMG_4288\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/h6>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Fotograf\u00edas y texto. 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